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EDIFICIO

Historia del Edificio

El edificio que ahora alberga al Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara posee una historia particular. Es una muestra del uso del espacio por los hombres que lo han proyectado y habitado. Toda esta historia tiene que ver con las intenciones arquitectónicas de su construcción.

 

El proyecto

El proyecto original fue la edificación de una escuela primaria hacía el año de 1914. El ingeniero Alfredo Navarro Branca proyectó la obra, orientando la fachada hacia el poniente de la ciudad. Los recursos formales de aplicación, forma y tratamiento del Edificio le dieron, desde entonces, la armonía que produce lo variado, lo múltiple, lo ecléctico de su estilo. No obstante, la escuela primaria solamente alcanzó a ser construida en su primer bloque, quedado el rostro inicial de su estilo: la fachada y una galería interior de columnas.

 

Años después, una vez sometidas las revueltas sociales del país, el gobierno decide transformar el inconcluso edificio en una construcción señorial donde residiría el Congreso del Estado. Esto obligó a un cambio en el uso del espacio: sería, según la nueva decisión, el sitio de las leyes y los decretos, el palacio legislativo. El nuevo proyecto estuvo en manos de los ingenieros Aurelio Aceves y Rafael Urzúa. Se modificó el enclave general, sin romper la simetría original. Era como construir otro edificio que, respetando todo el repertorio formal que imponía la galería inicial, uniera, sumara la anterior construcción con el nuevo proyecto de dos plantas y con la nueva voluntad arquitectónica total.

 

Pero las vicisitudes del tiempo impidieron que se culminara el proyecto. Aún no estaba concluido por completo y ya había un nuevo cambio en el uso del espacio.

 

El 12 de octubre de 1925, se reunieron el Gobernador J. Guadalupe Zuno y  varios intelectuales, representantes de la banca y el comercio, para la reapertura de la Universidad.

 

El edificio Reforma

En 1926, se pensó que el edificio Reforma fuera utilizado como Palacio Legislativo, cosa que no sucedió. Pasó el tiempo, en 1934 el gobernador de Jalisco, Sebastián Allende, ofreció ceder el edificio Reforma a la Universidad de Guadalajara, para que estableciera ahí la Rectoría y otras dependencias; al término de la gestión de Allende, informa que en dicho edificio se hicieron obras para albergar a la Facultad de Ingeniería y Ciencias Químicas.

 

Después de varios problemas, el gobernador Everardo Topete decidió reabrir la Universidad en 1937, dirigida por el Lic. Constancio Hernández Alvirde; en 1938 se cedieron a la Universidad los dos edificios, uno de ellos se utilizó para las oficinas de la Rectoría y el otro para la Escuela de Música.

 

En 1939, el señor Everardo Topete, en su informe cuenta que el edificio se encontraban las instalaciones de las Facultades de Ciencias Físico-Matemáticas, Derecho, Economía y Odontología; Departamentos de Educación Física y Acción Social, Educación Obrera, las oficinas del FESO y las oficinas administrativas, de servicios escolares y las de rectoría.

 

Con la construcción del Instituto Tecnológico en 1952, varias de las dependencias antes dichas se cambiaron al Instituto, quedando únicamente las oficinas administrativas de servicios escolares y las de rectoría; fungía como rector en ese tiempo el ingeniero Jorge Matute Remus.

 

El edificio Constitución

El edificio llamado Constitución, que fue una primaria, Supremo Tribunal de Justicia, Escuela de Filosofía y Letras, Escuela de Música y Trabajo Social. En ese terreno se construyó en 1982 la torre “cultural y administrativa” de la Universidad de Guadalajara. A partir de esto, se destinó el inmueble a la enseñanza superior: Y se produjo un nuevo giro, ya no en la construcción sino en el espíritu con que se habitaría el edificio.

 

Éste, por fin se concluyó. La secuela ecléctica de la segunda mitad del siglo XIX descuella en sus terminales arquitectónicas. La mezcla de estriados en muros, almohadillados esquineros; la acentuación de ménsulas, claves, capiteles, guirnaldas y medallones en su ornamentación: las cornisas resueltas con acantos. Volutas y balaustradas: la cancelería pesada y la carpintería fina. De estilo afrancesado de principio de siglo, aunado al estilo mexicano nacionalista con códigos históricos propios del ingeniero Aurelio Aceves, y el bajo tambor que sostiene la cúpula. Le otorgan definición al resto del edificio.

 

Periodo muralista

Periodo en que el muralista José Clemente Orozco —notable artista jalisciense nacido en 1883, en Zapotlán— pinta dos extraordinarios frescos en la cúpula del edificio: El hombre creador y rebelde y El pueblo y sus falsos líderes, obras que serían disfrutadas por la sociedad en general en 1937, año que finalmente el edificio se inauguró.

 

Museo de las Artes

En 1994 el edificio se adaptó para acoger al Museo de las Artes. Y en el año 2013, El Consejo General Universitario (CGU) de la Universidad de Guadalajara aprobó el dictamen por el que se modificó el uso del inmueble conocido como “Edificio de la Rectoría General”, para dedicarlo a fines culturales, y denominar al histórico edificio como ”Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara”.

 

El Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara aspira a crear un ambiente propicio para el disfrute de la experiencia estética, en un espacio arquitectónico de alta significación histórica y beneficiado con una ubicación inmejorable. Está proyectado como un lugar en el que el arte y la cultura en general existan como entidades vivas, para posibilitar la interacción entre el público y la obra de arte.